Las claves de las capacidades del cerebro humano

por Juan Ramón Navas | 20/02/2024 | Actualizado el 11/03/2024

El cerebro del ser humano es único, y gracias a él contamos con habilidades notables como el cálculo, la memoria, la lectura o la creatividad. ¿Qué mecanismos lo hacen posible y cómo funcionan nuestras principales capacidades mentales?

En esta entrada repasamos cómo es y cómo se desarrolla nuestro cerebro.

Desarrollo del cerebro

Ya desde las primeras semanas de embarazo se crean 200.000 neuronas por minuto y muchas más conexiones neuronales (sinapsis). Estas conexiones, que llegan a ser unos 1.000 billones (1.000.000.000.000) sobre los 3 años de edad, van reduciéndose paulatinamente hasta los 500 billones a los 11 años, pues el cerebro se deshace poco a poco de las innecesarias e ineficientes.

Se estima que el total de neuronas del cerebro de un adulto entre 21 y 25 años de edad llega a ser de unos 100 billones, de las cuales, cerca de un 10% son las que transmiten señales químicas y eléctricas a través de unos 500 billones de conexiones.

Aunque perdemos entre 10.000 y 50.000 neuronas al día, nuestras capacidades no necesariamente disminuyen, ya que no solo se forman nuevas conexiones, sino que se ha descubierto que en algunas partes del cerebro se generan nuevas neuronas, un proceso conocido como neurogénesis.

El cerebro no se desarrolla de forma homogénea, sino que algunas regiones lo hacen antes que otras. Por ejemplo, el tacto es el primer sentido en hacerlo.Las experiencias producen cambios en la estructura del cerebro, sobre todo cuando provienen de hechos que nos han interesado, ilusionado, asustado, conmovido, sorprendido o entristecido… por lo que cuanto más enriquecedor sea el entorno más se potenciará el desarrollo del cerebro.

A lo largo de nuestra vida, el cerebro se desarrolla y tiene capacidad de adaptarse gracias a la llamada “plasticidad neuronal”. Además, nuestras capacidades no están del todo predefinidas en el ADN. Nuestros genes son la base con la que interactuará el entorno para forjar el resultado.

Tanto los genes como el entorno en que crecemos tienen una influencia del 100%

Pasko Rakic

Las experiencias producen cambios en la estructura del cerebro, sobre todo cuando provienen de hechos que nos han interesado, ilusionado, asustado, conmovido, sorprendido o entristecido… por lo que cuanto más enriquecedor sea el entorno más se potenciará el desarrollo del cerebro.

El cerebro a pleno rendimiento

¿Te suena haber escuchado o leído algo como “solo utilizamos el 10% del cerebro”? Pues la ciencia ha demostrado que no existen partes del cerebro que permanezcan inutilizadas, ya que cada área (o corteza) está especializada en realizar cierta función y todas las funciones están interrelacionadas.

A lo largo del día utilizamos el 100% del cerebro. Sí, ¡EL CIEN POR CIEN!, solo que según la actividad que estemos realizando varía el porcentaje y las áreas que presentan más actividad.

entrenamiento de cerebro con pesas

Para realizar toda su actividad, el cerebro humano consume el 20% de la energía del organismo. Es un listillo que está enganchado a nuestra luz.

De media, podemos resolver que el cerebro consume unas 3,5 calorías por segundo. Esto es equivalente a una potencia de 15W, suficiente para mantener encendida una bombilla de bajo consumo.

Sabiendo esto, la metáfora “se me encendió la bombilla” tiene mucho más sentido, ¿verdad?

Cálculo

La capacidad para entender conceptos matemáticos abstractos es única para nuestra especie y es una de nuestras diferencias cognitivas más importantes.

Se ha demostrado que, durante el primer año de vida, los bebés ya poseen un sentido numérico intuitivo, y esto es la prueba de que tenemos una capacidad matemática innata.

Esta capacidad de nuestro cerebro proviene de un sistema evolutivo primario que permite una representación aproximada de los números sin necesidad de utilizar símbolos numéricos. Estos símbolos son los números escritos y se introducen mucho más adelante en nuestro aprendizaje.

Conforme se van aprendiendo desde cómo resolver operaciones de cálculo básico hasta el funcionamiento de las matemáticas más avanzadas, van ampliándose y desarrollándose las áreas del cerebro que se utilizan. Al igual que en la mayoría de actividades intelectuales, una mayor complejidad implica una mayor interacción entre nuestras distintas habilidades.

Memoria

Se podría estimar que, debido a la cantidad de neuronas que contiene, nuestro cerebro podría almacenar casi 3 millones de gigabytes, es decir, es un “super disco duro”. Si utilizáramos una cámara con un disco duro de esa capacidad, podríamos grabar más de 15 años de vídeo en una resolución 4K.

Sin embargo, así no es como funciona el cerebro humano. Nuestra memoria no es concreta y reproductiva, sino que se construye mediante los patrones de funcionamiento de grupos de neuronas ante cada uno de los estímulos.

Cada recuerdo se reconstruye como si de un puzle se tratara, con la desventaja de que es casi imposible almacenar todas sus piezas y que las que guardamos pueden no estar en el mismo lugar. Esto provoca que el cerebro deba “rellenar” los vacíos que encuentra, bien con patrones de otros estímulos relacionados, o con deducciones o creencias, por lo que la memoria es en general imperfecta.

También hay que tener en cuenta que, cuando recordamos algo, ya sea de forma consciente o inconsciente, visualizamos imágenes. Estas visualizaciones son fabricadas por nuestro cerebro al hacer funcionar el patrón neuronal que corresponde a cada estímulo.

Este detalle nos aporta una enorme ventaja, pues podemos utilizar técnicas de memorización como la visualización de imágenes y la asociación, potentes recursos, que empleados adecuadamente pueden resolver la mayoría de los problemas de nuestra imperfecta memoria.

Lectura 

El proceso de lectura es la habilidad mediante la que se accede a la información escrita, la cual representa al lenguaje, y está formada por un conjunto de unidades con un significado concreto y conexión entre sí. Esta habilidad es otra de las que nos distinguen del resto de las especies animales, y no es innata, sino que se desarrolla mediante el aprendizaje.

Nuestros ojos captan todos los datos sensoriales que reciben del entorno y los millones de células que se encuentran en la retina los convierten en señales electroquímicas. Estas señales viajan hasta el área de nuestro cerebro donde se procesan, gracias a una compleja red de células nerviosas.

Al igual que sucede con la memoria, nuestro cerebro no procesa desde cero el 100% de las señales para construir cada imagen, sino que utiliza una gran parte de experiencias visuales previas. Además, optimiza la construcción procesando la información más importante y descartando el resto.

Se ha demostrado que cuando leemos, hay muchas áreas y vías del cerebro implicadas en la identificación, codificación y lectura de los caracteres y las palabras. Los datos transmitidos desde el componente visual recorren nuestro cerebro hasta el componente léxico, que otorga significado a lo leído y puede activar la fonología que le corresponda.

El recorrido en nuestro cerebro varía según el tipo de lectura que realicemos, pudiendo distinguir por ejemplo entre la indirecta y la directa. En la lectura indirecta se repiten mentalmente las palabras que vamos leyendo y es la más habitual, mientras que en la directa no hay un paso previo entre la vista y la comprensión y puede conseguirse mediante la técnica de lectura.

Curiosidades sobre el cerebro humano

Estas son algunas curiosidades que tal vez no sabías sobre tu cerebro:

  • Aunque no lo parezca, el peso medio de un cerebro humano adulto es de casi kilo y medio.
  • El cerebro no siente dolor, pues carece de los receptores que lo perciben y transmiten. Si no tuviéramos cráneo y nos golpearan con un palo en el cerebro – no damos ideas – no sentiríamos nada.
  • Cuando dormimos, el cerebro aprovecha para eliminar toxinas y… ¡aumenta su actividad! Es cuando asienta las experiencias y el aprendizaje de cada día, clasificando y consolidando la información.
  • El cerebro es más creativo cuando estamos cansados, pues la falta de energía hace que sea menos eficiente filtrando distracciones o rechazando ideas, que intervienen en los procesos mentales y facilitan el pensamiento lateral.
  • Debido a las características de la cornea, el iris y el cristalino, las imágenes que se forman en nuestra retina están invertidas. Es nuestro cerebro el que restablece el sentido correcto en un proceso automático que no percibimos.

¿Qué te ha parecido la entrada? ¿Sabes algo más sobre el cerebro humano? Compártelo en los comentarios.

Comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Buscar

Newsletter

¿Quieres conocer nuestros libros?

Últimas entradas

¿Quieres conocer nuestras descargas?