En esta entrada vamos a repasar los beneficios que tiene practicar el cálculo rápido (o cálculo mental), una importante habilidad que cualquier persona, sobre todo si está estudiando u opositando, debe mantener en forma.
El cálculo y su importancia
Pero antes de hablar del cálculo rápido, ¿qué es el cálculo? Podemos definir el cálculo como la habilidad de resolver operaciones matemáticas operando o conociendo previamente el resultado.
Y te preguntarás: “¿Cómo se puede calcular conociendo previamente el resultado? La respuesta a esta pregunta se puede obtener planteando otra pregunta: “Cuando realizas una operación como 3 × 4, ¿sabes el resultado, o lo obtienes?” Conforme se gana experiencia, la sensación es que cada vez “sabemos” más y “operamos” menos.
En los últimos tiempos, con el uso generalizado de calculadoras y teléfonos móviles, cada vez menos personas calculan por sí mismas, incluso frente a operaciones sencillas.
Esto afecta a la capacidad de emplear la lógica, la intuición y el razonamiento matemático, lo que reduce la capacidad de memorización, dificulta la toma de decisiones y empeora la resolución de cualquier tipo de problema.
El cálculo rápido
Si el cálculo es importante, una forma que permita calcular de forma más eficiente es vital para cualquiera que deba resolver operaciones.
Y esto es el cálculo rápido (también llamado cálculo mental): la forma mental de operar a mucha mayor velocidad y eficacia de lo que es habitual.
Desarrollar esta importante habilidad facilita la vida diaria, los estudios y el trabajo, reduciendo la dependencia de la tecnología y facilitando su uso cuando esta se vuelve necesaria.
Además, como parte de las preguntas de los test de las oposiciones que incluyen operaciones matemáticas se deben resolver sin usar calculadora, mejorar nuestro cálculo rápido nos permitirá enfrentarnos con mayor seguridad a los Test Psicotécnicos de las oposiciones.
¿Qué beneficios tiene el cálculo rápido?
Operar mediante el cálculo rápido no solo tiene un impacto positivo en gran parte de las áreas del pensamiento lógico y analítico, sino que nos otorga una serie de importantes ventajas concretas:
Mayor velocidad
La ventaja más característica es la mayor velocidad a la que se resuelven las operaciones, ganando tiempo para poder realizar más o emplearlo en otras tareas.
Con el aumento de velocidad reducimos la necesidad de tomar anotaciones de los pasos que vamos realizando y mejora en general nuestras deducciones y aproximaciones.
Por ejemplo, en una pregunta de sucesión numérica, una persona que haya entrenado encontrará la solución mucho antes que otra que no lo haya hecho, incluso puede que esta última no la encuentre. En el caso de las reglas de tres o proporciones, quien haya entrenado no necesitará escribir la disposición de estas, porque el cálculo es tan rápido que su memoria apenas necesitará sostener la información.
Potencia la memoria
También nos proporciona una mejor memoria. Por un lado y gracias a la repetición de patrones, potencia la memoria de trabajo, que nos permite calcular mientras recordamos los resultados de operaciones intermedias.
Y por otro, en muchas operaciones se obtienen directamente los resultados, pues los conocemos previamente, son conocimientos ya asentados en la memoria de largo plazo.
Y esto es porque, conforme resolvemos muchas operaciones de forma periódica, los números y sus relaciones se van volviendo más familiares. Así, el cerebro aprende a reconocer de forma casi instantánea ciertos cálculos, lo que evita tener que realizarlos desde cero cada vez. Este proceso casi automático es cada vez más evidente si entrenamos regularmente.
Además, puede beneficiar la memoria en otros ámbitos de la vida cotidiana, como puede ser recordar fechas importantes, números de teléfono, detalles numéricos de nuestros estudios o patrones de estrategia en juegos.
Menor agotamiento
Otra de las ventajas es que evitaremos el agotamiento, ya que mientras más rápido calculemos mayor resistencia a la fatiga tendremos, el proceso se convierte en automático realizándose casi sin pensar.
Esta ventaja es una consecuencia directa de la velocidad de cálculo y conforme esta mejore, más lo evitará.
Mayor comprensión
Por último, y para mí la que considero más importante, es que la comprensión mejora.
Esto ocurre no solo porque gracias a la velocidad veremos en menor tiempo todas las operaciones, sino porque al depender en menor medida de calcular a mano o usar la calculadora, desarrollamos un pensamiento más directo sobre los números y sus propiedades.
Además, gracias a descomponer cada problema en pasos y a utilizar estrategias coherentes con nuestra forma de analizar los problemas, nos será más fácil comprender ejercicios más complejos.
Y las diferentes ventajas no son independientes, sino que se genera una sinergia entre ellas: Se calcula más rápido porque la memoria de trabajo ha mejorado, se comprende mejor al calcular más rápido y se reduce la fatiga porque la memoria y la velocidad se han potenciado.
¿Cómo entrenar el cálculo rápido?
Por una parte, el libro Cálculo rápido contiene un itinerario completo para desarrollar la habilidad de cálculo, con la mejor selección de métodos para aplicarlos en la suma, la resta, la multiplicación, la división y la raíz cuadrada.
Por otra, tienes disponible la descarga Entrenamiento de cálculo (que cuenta con 26 archivos) y su material gratuito (en el que se incluyen 7 de los 26 archivos del producto completo.
En la entrada Guía de entrenamiento de la habilidad de cálculo te enseñamos como practicar el cálculo con estos archivos.
¿Te ha gustado la entrada? ¿Conocías el cálculo rápido? Deja tus impresiones en los comentarios.

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