La historia de la lectura rápida

por | 07/10/2024 | Actualizado el 18/02/2025

¿Sabías que la lectura con técnica, llamada generalmente “lectura rápida“, data al menos de los años 40? En esta entrada profundizamos sobre los orígenes, desarrollo y aplicaciones de la técnica de lectura.

Antes de que la técnica de lectura fuera una realidad, diversos estudios (algunos con más de un siglo de antigüedad) fueron demostrado que la velocidad y la comprensión lectora están íntimamente relacionadas con la capacidad de percibir y procesar a través de la vista.

En este sentido, incluso podemos remontarnos a los trabajos sobre la lectura del oftalmólogo francés Louis Émile Javal, publicados en 1878 el libro Annales d’Occulistique.

Un momento histórico importante para la técnica de lectura fue cuando, iniciada la Primera Guerra Mundial (1914), los psicólogos estadounidenses y británicos analizaron las batallas aéreas y se percataron de que los pilotos tardaban demasiado tiempo en reconocer si los aviones que avistaban eran enemigos o aliados.

Para aumentar su efectividad y evitar incidentes por fuego amigo, usaron el taquistoscopio con el objetivo de aumentar la velocidad de respuesta. Gracias a él consiguieron que los pilotos pudieran distinguir imágenes proyectadas durante menos de medio segundo y reducieron sustancialmente el tiempo en el que distinguían aviones amigos de enemigos.

Desde entonces, el taquistoscopio sigue siendo uno de los entrenamientos que siguen realizando los pilotos de combate.

Al ofrecer tan buenos resultados para los pilotos, los psicólogos se hicieron una pregunta: Si podían aumentar la velocidad a la que los sujetos identificaban tipos de aviones, ¿por qué no iban a poder leer más deprisa? Decidieron usar el taquistoscopio con palabras y después comprobar la velocidad a la que los sujetos eran capaces de leer.

Los investigadores se sorprendieron al descubrir que conseguían, con relativa facilidad, duplicar la velocidad de lectura, por ejemplo pasando de 200 a 400 palabras por minuto. Aunque esta velocidad no se consolidaba si no se seguía practicando.

En el año 1947, las investigaciones sobre la percepción visual demostraron que las personas podemos procesar palabras expuestas únicamente durante microsegundos, confirmando las teorías psicoanalíticas y reforzando lo que en la práctica ya se venía viendo.

También en los años cuarenta, la Universidad de Harvard comenzó a impartir el curso Harvard Course in Reading and Study Strategies, que sigue en activo. En el, se proporcionan las herramientas que consiguen incrementar la capacidad de lectura y permiten a los alumnos mejorar en sus estudios.

En los años cincuenta, la profesora estadounidense Evelyn Wood, se interesó por la técnica de lectura, desarrollando una nueva metodología que serviría como base para el planteamiento de los cursos que existen en la actualidad. A finales de la década, fundó su primer instituto en Washington D.C. y publicó su libro sobre la técnica de lectura, en el cual acuñó por primera vez el término Speed Reading (lectura rápida).

Con sus métodos, a través del entrenamiento combinado entre el movimiento de los ojos y una forma específica de fijar conjuntos de palabras, los alumnos aceleraban su velocidad de lectura y aumentaban su retentiva.

Ejemplo extraído del libro Lectura Eficiente

Según Wood, los lectores más rápidos también son los más eficaces. Estuvo enseñando en infinidad de seminarios y organismos públicos estadounidenses hasta la década de los noventa.

Desde que Wood popularizase esta técnica, se han publicado multitud de libros y estudios, coincidiendo todos en la efectividad y naturalidad de la misma. Entre otros autores, podemos señalar a Tony Buzan, que publicó en 1971 su libro titulado, como no podía ser de otra manera, The Speed Reading Book.

Se dice que muchos personajes influyentes en la historia han usado la técnica de lectura como punto de apoyo para alcanzar el éxito. John F. Kennedy, que fue alumno de Evelyn Wood, incluso empujó a otros miembros de la alta administración estadounidense a que la aprendieran. Se dice que Wiston Churchill fue capaz de leer miles de libros a lo largo de toda su vida gracias a su uso. Empresarios e inversores como Bill Gates o Elon Musk, también han reconocido utilizarla. Además, muchas personas de avanzada edad siguen empleando la técnica, como es el caso de Warren Buffet. Esto nos indica que, una vez consolidada la técnica, se mantiene de por vida.

Gracias al uso de la técnica de lectura, todos los citados en el párrafo anterior accedieron a más información y conocimientos en un periodo de tiempo menor. Esta ha sido, sin duda, una de las claves que les ha permitido alcanzar el éxito y prosperar.

Hoy en día y por todo el mundo, profesores y centros en el ámbito privado introducen la técnica de lectura como parte de una enseñanza de calidad. Sin embargo, en los planes de estudio públicos no se ha terminado de implantar, ¿no es una pena?

¿Conocías la historia de la lectura rápida? ¿Qué impresión tienes sobre la técnica de lectura? No dudes en dejar un comentario.

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