Como vimos en la entrada La historia de la lectura rápida, el taquistoscopio es un aparato extremadamente importante, no solo en el desarrollo de la técnica de lectura, sino en muchas otras áreas.
¿Qué es el taquistoscopio?
El taquistoscopio, cuya palabra significa etimológicamente “mirar muy rápido” (del griego τάχυστος, ‘muy rápido’, y σκοπέω, ‘mirar’) es un dispositivo que sirve para presentar imágenes, letras, números o figuras durante una cantidad específica de tiempo (en general muy breve).
El taquistoscopio se puede utilizar en general para:
- Experimentar y medir ciertas modalidades de la percepción.
- Mostrar algo más rápido de lo que puede ser reconocido conscientemente, lo que puede facilitar entrenar y mejorar la velocidad de reconocimiento.
- Averiguar qué elementos de una imagen se recuerdan con más facilidad (memorables).
Gracias a la posibilidad de controlar diversos factores, como el tiempo de exposición de los elementos, se ha utilizado principalmente en la investigación psicológica para estudiar la percepción. Algunos experimentos incluso emplean pares de taquistoscopios, para que el sujeto pudiera recibir una estimulación diferente en cada campo visual.
Hay varios tipos principales de taquistoscopio:
- De proyección: Se utiliza un proyector de diapositivas o transparencias equipado con el sistema de obturación de una cámara, cuya velocidad marcará el tiempo de visualización de las imágenes.
- De software: A través de una web o una aplicación móvil o de escritorio, se pueden mostrar palabras o imágenes controlando el tiempo de visualización de una forma mucho más precisa que en el caso de los de proyección.
Historia
El primer taquistoscopio lo describió originalmente el fisiólogo alemán A.W. Volkmann en 1859.

Fue construido por primera vez en 1887 por Ottomar Anschütz, un inventor y fotógrafo alemán que realizó diferentes prototipos de cámaras para representar el movimiento, por lo que fue pionero en el campo de la cronofotografía.
Más adelante, el psicólogo norteamericano Samuel Renshaw introdujo el uso del taquistoscopio en el entrenamiento de los pilotos durante la Primera Guerra Mundial, ayudándoles a distinguir más rápidamente las siluetas de aviones amigos y enemigos. De esta forma, se comprobó que era posible distinguir imágenes cuando solo habían sido proyectadas con el taquistoscopio algo menos de medio segundo. Incluso hoy en día, es un entrenamiento muy eficaz que se sigue utilizando en el adiestramiento de los pilotos de combate.
Uso del taquistoscopio en la publicidad
Una de las primeras aplicaciones para las que se utilizó el taquistoscopio, fue para realizar técnicas de publicidad subliminal, en la que se presentan mensajes tan brevemente que el observador no es consciente de haberlos visto.
Sin embargo, mientras que no hay experimentos que hayan demostrado que la presentación subliminal publicitaria sea efectiva, sí han habido engaños, como el de James A. Vicary en 1956 (aseguraba que en un cine proyectó textos durante una película, que aumentaron las ventas de ciertos productos).
Los taquistoscopios siguen utilizándose en la investigación de mercado, típicamente para comparar el impacto visual o la memorabilidad de los materiales de marketing o los diseños de embalaje. Los utilizados para este propósito emplean en muchas ocasiones proyectores de diapositivas en lugar de monitores, debido a:
- La mayor fidelidad de la imagen respecto al objetivo buscado.
- La oportunidad de mostrar imágenes grandes o de tamaño real.
Uso del taquistoscopio en la Lectura
Si gracias al taquistoscopio se podía aumentar la velocidad a la que los pilotos de combate identificaban un avión enemigo, ¿por qué no podía permitir leer más deprisa? Utilizando el taquistoscopio con palabras, los investigadores se sorprendieron al descubrir que conseguían, con relativa facilidad, duplicar su velocidad de lectura de doscientas a cuatrocientas palabras por minuto. Sin embargo, esta velocidad no se consolidaba si no se seguía practicando.
En el año 1947, los psicólogos Bruner y Postman, publicaron sus investigaciones sobre la percepción visual. Confirmaron el impacto que había en la percepción al utilizar el taquistoscopio según las teorías psicoanalíticas, demostrando que las personas podemos procesar palabras expuestas únicamente durante microsegundos, lo que dio pie a futuras investigaciones.
Los taquistoscopios se utilizaron a finales de la década de 1960 en escuelas públicas como ayuda a una mayor comprensión lectora para la lectura de la velocidad, seguidos con pruebas de comprensión y vocabulario.
Aunque el papel es el medio ideal para leer, así como perfeccionar las técnicas de lectura que abordamos en el libro Lectura Eficiente, ciertos ejercicios interactivos pueden ser un excelente complemento para potenciar el aprendizaje.
El taquistoscopio ayuda a reforzar factores como la percepción y el procesamiento, lo que además puede ayudar a corregir errores de lectura como el desequilibrio entre la vista y el procesamiento.
A continuación, tienes un taquistoscopio que te permitirá realizar entrenamientos, con seis textos disponibles. Además, también funciona si pegas en el cuadro tu propio texto:

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